CATEQUESIS Nº 19

            JESUS ANUNCIA EL REINADO DE DIOS EN EL MUNDO

PRIMERO QUE NADA:

- Ambientación

- Acogida

- Oración:

Señor, estamos una vez en tu presencia. Te agradecemos la opotunidad de reunirnos y de compartir. Te bendecimos porque sentimos que entre nosotros crece la solidaridad y la fraternidad. Que seamos todos testigos del crecimiento del Reino del Padre en el mundo.

!Qué bueno, Señor, que pusiste tanto empeño en hacerte entender de los sencillos y de los pobres cuando hablabas de tu Reino! No querías que este mensaje y estas enseñanzas quedaran fuera de nuestro alcance.

Hoy vamos a reflexionar sobre tu Reino. Te queremos pedir que nos cuentes entre aquellos a quienes llamaste bienaventurados, queremos ser de los que participen de la gran fiesta de salvación en tu Reino. Que nuestra vida vaya siempre adornada con el traje de fiesta. Amén.  

 

¿Y COMO ESTUVO LA SEMANA?

- Compartimos los que nos aconteció en la semana.

- Revisamos el compromiso. Acción de gracias y petición de perdón.

 

PRESENTACION DEL TEMA:

- Seguimos conociendo de Jesús. Hasta ahora hemos visto cómo fué su infancia, por qué se bautizó, por qué se comportaba de la manera que lo hacía, y cómo veía la ley y la religión de su pueblo, que eran dos temas fundamentales por los que él se encontró con muchísimos problemas.

- El era como era y hacía lo que hacía porque tenía una misión muy concreta que cumplir en este mundo. Y de esto es de lo que hoy vamos a tratar, de la misión de Jesús.

- El evangelista Lucas nos explica cuál es esa misión. Después que Jesús estuviera durante cuarenta días en el desierto ayunando y en oración; después, también, de que el demonio lo tentó para que él no se pusiera a cumplir la que el Padre le había encomendado, volvió a Nazaret, su pueblo, y entró en la sinagoga donde la comunidad se reunía todos los sábados para escuchar la Palabra de Dios y para rezar. Allí Jesús leyó un pasaje del profeta Isaías que ahora vamos a recordar. Leer Lucas 4,16-22.

- Según esto, ¿cuál creen que fue la misión encomendada por el Padre a Jesús?...

- Entonces, ¿quiénes pueden participar en este Reino de Dios que Jesús viene a anunciar y a instaurar entre nosotros?....

- En conclusión podemos decir que al Reino de Dios pertenecerán aquellos a los que Jesús llamó bienaventura­dos. Vamos a leer el Sermón de la Montaña para ver si nosotros cuadramos dentro de esos a los que Jesús llamó bienaventurados. Leemos Mateo 5,1-13.


- Según todo esto, al Reino de Dios pertenecen los pobres, los mansos, los que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los que practican la misericordia, los de corazón limpio, los que construyen la paz, los perseguidos por la justicia y por causa de la fe.

- Y, ¿qué creen ustedes: nosotros pertene­ceremos a ese grupo de gente a quienes Jesús llama bienaventurados en este sermón?...

- Conviene que tengamos en cuenta una cosa muy importante: no basta ser pobre para pertenecer al Reino de Dios. Jesús no se refiere sólo a la pobreza material. Hay una parábola que nos explica esto muy bien. Se trata de la parábola del rey que invitó a sus allegados a la boda de su hijo. Leer Mateo 22,1-15

- ¿Qué significado podemos darle a esa imagen del traje de fiesta?.....

- No basta ser pobre para agradar a Dios. Hay pobres que no le agradan porque en su vida cometen los mismos pecados que los ricos que son malos. Muhos pobres son egoístas, violentos, mentirosos, explotan y engañan a otros pobres, etc.

- Vamos a ver, ¿ente nosotros, en nuestro barrio o comunidad hay gente pobre que no tiene traje de fiesta?....

- Bueno, bueno, hasta ahora hemos hablado mucho del reino de Dios y cómo hay que ser para entrar a formar parte de él; pero, realmente, ¿qué es para nosotros el Reino de Dios, cómo nos lo imaginamos?....

- Jesús hablaba en parábolas para explicar a sus discípulos y a la gente qué era eso del Reino de Dios. Casi todas las parábolas tienen una cosa en común: nos dicen que el Reino de Dios es como un tesoro, una joya que vale más que todos los demás bienes que podamos poseer. Y nos dice también que este Reino ha comenzado y que está creciendo,que se parece a un granito pequeño de mostaza que con el tiempo se hará tan grande que hasta los pájaros se refrescarán a su sombra.

- O sea, pertenecer al Reino de Diuos es lo más valioso para el hombre. Este Reino se extiende y crece cuando los hombres se llevan de Dios y cuando vivimos como los bienaventurados a quienes Jesús asegura la entrada.

- Bien, miremos a nuestro alrededor, realmente, ¿ustedes creen que el Reino de Dios en el mundo de hoy está creciendo como dice Jesús, o más parece que es el demonio el que está reinando y no Dios?...

- Jesús, con sus milagros, demostró que el Reino de Dios había comenzado y que crecía. Estos milagros tenemos que entenderlos como señales de ese Reino que devuelve la vida a los muertos, la vista a los ciegos, que limpia leprosos y hace hablar a los mudos, etc.

- Hoy, nosotros, ¿qué señales vemos de que Dios está reinando entre nosotros? ¿Qué señales del Reino de Dios vemos en nuestra comunidad?.....

- A veces sentimos que todo está tan mal que no vemos o sentimos el Reino de Dios por ningún lado; pero, si miramos bien, veremos otra cosa. Porque también hoy ocurren milagros y nosotros, en más de una ocasión, habremos experimentado eso de recibir un milagro. A ver, ¿alguien tiene esta experiencia en su vida?...

- Para que el Reino de Dios crezca cada día tenemos que sentirnos todos comprometidos, con Jesucristo. Primero que nada imitando a Jesús en nuestra vida y después dando testimonio para que otros lo sigan.


QUE NO SE NOS OLVIDE

- La misión de Jesús fue anunciar el Reino de Dios en el mundo, un Reino al que todos somos invitados. Pero necesitamos vivir un estilo de vida que Jesús nos enseña en el Evangelio.

- El Reino de Dios es hacer que todos los hombres vivamos nuestra vida llevándose de Dios y no de las cosas del demonio.

- El Reino crece cada día en la medida en que los que hemos recibido la invitación hagamos que cada día sean más lo que se acerquen a Dios y se lleven también de El.

- Yo me debo sentir comprometido con el Reino de Dios llevando una vida cristiana y dando testimonio en mi comunidad de que Jesús es mi camino.

NO COMPROMETEMOS

- Cada quien vea qué compromiso puede adoptar para hacer que este tema no se quede en palabras.

HASTA LA PROXIMA

- Evaluamos la reunión y el tema.

- Damos los avisos comunitarios y parroquiales.

- Cantamos y oramos.